La Inteligencia Artificial (IA) ha venido para quedarse, aunque amenace con dejar en paro a media humanidad. Es este aspecto ominoso de muchas novedades técnicas, el que hace que la gente no termine de acostumbrarse a los cíclicos cambios de paradigma, que el economista y profesor de Harvard, Joseph Schumpeter , bautizó en su día con el nombre “Destrucción Creativa”, fenómeno éste que el intelectual austriaco consideraba el motor del crecimiento imparable del capitalismo y la razón de su innata superioridad sobre socialismo y comunismo. El fenómeno en cuestión, comenzó con la Revolución Industrial Inglesa que, primero, empezó absorbiendo mano de obra liberada por un feudalismo declinante y, después, mediante la mecanización de las tareas agrícolas ,terminó desplazando millones de trabajadores desde el campo al próspero sector Industrial ; siguió con la introducción de la cibernética y la robótica en las fábricas, que expulsaría buena parte de los trabajadores de mono azul, con dirección a un sector Servicios, que ganó en importancia en la nueva economía a partir de los años 60 del pasado siglo. Y todo esto se hizo, con mejoras en el nivel de empleo total y con una prosperidad de las clases medias, nunca antes vista. Pero ahora estamos en la fase en que la IA ,en combinación con la nueva robótica doméstica, enviará -si nadie lo remedia- a profesionales liberales, trabajadores de cuello blanco, y empleados del hogar, desde el sector servicios ….. a las Oficinas de Empleo; un asunto verdaderamente novedoso y preocupante, que puede resultar desestabilizador para la mayoría de los gobiernos del mundo.
Sostenibilidad, Entropía y Nuevo Capitalismo
La destrucción creativa de Schumpeter no parece, por tanto, tan “creativa” como antes, ni en términos de empleo ni de riqueza, porque las nuevas tecnologías producen beneficios “parciales”, que , previsiblemente, vendrán acompañados de terremotos sociales importantes. Y es que los gobiernos no quieren admitir, que el “chicle” de la transformación laboral dinámica, no puede estirarse indefinidamente, ya que el sistema capitalista no es sostenible en sí mismo, por efecto de su propio éxito y de su lógica interna; a saber : el aumento imparable de la productividad del trabajo, apoyado en continuos avances tecnológicos, obliga a crecimientos constantes del P.I.B. para evitar incrementos del paro, lo cual en un mundo que se nos queda pequeño, parece inviable, por culpa de los recursos naturales escasos ante una población creciente ( y la actual lucha entre USA y China por las “tierras raras”, es un buen ejemplo). Por supuesto, Schumpeter, el profeta del crecimiento indefinido , no tuvo en cuenta una norma fundamental del propio capitalismo, como es la Ley de los Rendimientos Decrecientes de David Ricardo (siglo XVIII) ni la Segunda Ley de la Termodinámica de Lord Kelvin (siglo XIX) , que dio lugar al concepto de Entropía, la cual fue definida por la actriz Judy Davis en el film Maridos y Mujeres de Woody Allen, de esta graciosa manera: «La Entropía es la principal culpable de que todo se vaya a la mierda con el paso de los años, incluido mi propio matrimonio». Así, pues, sólo un Nuevo Capitalismo puede superar los efectos entrópicos sobre el Viejo Capitalismo Liberal, traduciendo los aumentos de productividad, en reducciones de jornada laboral y bajada de precios y salarios, (en la proporción adecuada), con lo que se podría lograr un cierto equilibrio permanente en el nivel de empleo y en el poder adquisitivo de los salarios, mediante -eso si- el reciclamiento intensivo de materias primas y el reparto del trabajo , entendido éste como constante y no como variable. (Mala noticia también para los sindicatos de trabajadores , que verán reducido el número de cuadros y afiliados, por efecto de la innovación técnica).
Nos espera un futuro con novedades agridulces.
Volviendo a la IA, serán muchos los médicos , abogados, asesores, consejeros, oficinistas, etc. que verán en peligro sus puestos de trabajo por efecto de esta nueva herramienta multi sectorial, que supera los rendimientos humanos en calidad, seguridad y rapidez. Incluso los propios programadores de la IA terminarán por ser devorados por el “monstruo” que ellos mismos están ayudando a crear, ya que la IA se auto-reprogramará para consolidar sus previsibles avances en “inteligencia”, haciendo innecesario el trabajo de muchos técnicos informáticos. Por el lado positivo (que también lo tiene) la IA está produciendo herramientas interesantes , que van más allá de la realización de graciosos videos en los que, por ejemplo, Pedro Sánchez y Donald Trump se desafían en un duelo por cante jondo . Hay en juego cosas más serias, como el diagnóstico y la cura de enfermedades graves , el diseño de nuevos fármacos , la creación de materiales más ligeros y resistentes en la Construcción, la obtención de nuevos inventos en todas las áreas económicas, la ayuda en la exploración espacial, etc. Estas pueden ser algunas de las grandes aportaciones de la nueva ciencia-técnica, la cual usa ordenadores cuánticos , capaces de procesar millones de datos, en segundos.
Desentrañando la Inteligencia Artificial.
A esta invención sorprendente, lo llaman “Inteligencia” porque está inspirada en el modus operandi de la inteligencia humana ,que , como sabemos, consigue sus mayores conquistas científicas con las mentes más lucidas operando en modo “lógico inductivo”, es decir, el método empírico que consagrase el científico británico Francis Bacon en el siglo XVI. Pero esta lógica inductiva, que trasciende desde el caso particular a la ley general , necesita establecer determinadas pautas de comportamiento (biológicas, minerales , animales, astrales, etc.) para poder extraer conclusiones productivas; y da la casualidad de que esto es lo que mejor “saben hacer” los ordenadores : conformar patrones de comportamiento de la realidad , a partir de la comparación de millones de datos relacionados entre sí, de acuerdo a una o más variables. De ahí su capacidad demostrada para generar descubrimientos importantes dentro de un conjunto de datos digitales de la más variada procedencia. La similitud entre IA e Inteligencia Humana ( IH ), no acaba aquí, porque ambas tienen capacidad de registro o memoria, que les permite utilizar las conquistas científicas pasadas, para el desarrollo de las nuevas. Y luego está el llamado proceso de la información , que ambas ejecutan a una desigual velocidad. Y ocurre, que en estas cuatro importantes áreas (información de partida, proceso de datos, conclusiones y memoria ), la IA gana por goleada al género humano. Sin embargo, aunque la IA sea una extensión potenciada del conocimiento humano, ciertamente no tiene conciencia ni capacidad de reflexión como las personas, así que no pueden entender de modo autónomo (ni inducido) lo que representan, ontológicamente, algunas capacidades de las personas, como son los sentimientos y las emociones . En realidad , las limitaciones de las máquinas para comprender la naturaleza completa de los sentimientos y las emociones, se parecen bastante a las que encuentran los humanos para captar la esencia de las cosas, según la teoría de la cosa-en-sí formulada en su día por Enmanuel Kant. Y en ambos casos encontramos que el ”problema” parece venir por el modo “imperfecto” que tienen de percibir la realidad: digital en las máquinas, fenoménico en las personas. En el primer caso, la dificultad se presenta por el componente biológico, fisiológico o subjetivo de emociones y sentimientos, que el metalenguaje digital (equivalente a palabras/símbolos) no puede, por sí solo, lograr definir con plenitud. En el segundo caso, el problema sería ,según Kant, que los individuos perciben el mundo de diferente manera, por lo que para conocer las cosas en su esencia, haría falta en los humanos la intuición intelectual propia de un Dios omnisciente. Curioso paralelismo, pues, que la máquina ideada por el hombre no pueda entender plenamente a su creador y que el hombre creado por Dios, sufra el mismo problema. Pero lo primero no dejaría de ser una ventaja, en cualquier caso, para poetas, literatos y artistas, (habituales buceadores en emociones y sentimientos) que podrán utilizar la IA como un complemento a sus genuinas habilidades creativas, sin peligro de ser sustituidos completamente por la máquina. Serán pocas ,no obstante, las profesiones que escapen al efecto aniquilador del trabajo por parte de la IA , sola, o en combinación con la robótica semihumana.
¿“Resucitará” Hollywood a James Dean para conseguirle su primer Oscar?
Las posibilidades de la IA en el campo del cine son también espectaculares y permiten sorprendentes iniciativas, antes imposibles, como las que enuncia este inventado titular relativo a James Dean, el famoso intérprete de Rebelde sin causa, Al Este del Edén y Gigante, fallecido prematuramente a causa de un trágico accidente automovilístico. Un titular que, no obstante, podría hacerse realidad en un futuro próximo, porque la recuperación virtual de viejas glorias del cine de Hollywood -ya fallecidas o envejecidas- para la “interpretación” de nuevos guiones , al lado de figuras actuales de la cinematografía, es algo técnicamente factible, que para llevarse a efecto sólo depende de la negociación de términos y condiciones entre abogados de la industria del cine y los tenedores de derechos de imagen de las estrellas. Este, por cierto, puede ser el “arma secreta” de los estudios cinematográficos para reunir nuevamente en los cines a las antiguas y nuevas generaciones de espectadores y, en cualquier caso, una forma de revitalizar el negocio de Netflix, una vez que el efecto “novedad” del medio se vaya evaporando. El actor virtual o semi-virtual, es una posibilidad tan real que, según noticias recientes de prensa, a nuestro Antonio Banderas, ya le han ofrecido alquilar temporalmente sus derechos de imagen para interpretar una Conquista de Méjico, en la que no se necesitaría la presencia física del actor en el rodaje. En el caso de los actores vivos, esta iniciativa parece un intento claro de las productoras por reducir costes de “caché” de las celebridades y/o simultanear varios trabajos de un mismo artista, para así aumentar su productividad. Pero en la vertiente de los actores muertos o envejecidos , el tema va más allá, pues supone recuperar estrellas del cine que siguen siendo icónicas para las generaciones de más de 30 años y que, por efecto de la IA, pueden crear el “milagro” de volver a cobrar vida en interpretaciones nunca antes vistas.
Para finalizar diremos que, obviamente, ningún actor va a poder ganar un Oscar de interpretación por un trabajo virtual ( sea “ in vita” o “post mortem” ) pero es probable que la Academia de Hollywood tenga que crear nuevas categorías para premiar a los directores que consigan el mayor acierto en “el respeto a la memoria de los grandes glorias de la historia del cine”. Una iniciativa que no vendría mal para desanimar, en lo posible, a los productores osados que, talonario en mano, pretendan hacer uso de la imagen de actores/actrices legendarios, “fuera de contexto”, como, por ejemplo, “rodar” escenas eróticas inéditas entre Clark Gable y Marilyn Monroe, que en tiempos más conservadores la censura habría hecho imposibles, pero que , en los liberales tiempos de hoy, podrían reventar taquillas.
¿Vamos hacia un mundo de descerebrados, con la IA como nuevo Dios?
Estaremos de acuerdo en que muchos descubrimientos humanos presentan una doble cara de bondad y maldad. El cuchillo, por ejemplo, es útil para cortar un filete , pero también puede servir para cometer un homicidio. El automóvil es un medio de transporte excelente, pero ocasiona atropellos mortales. El uso del revolver no es el mismo en manos de un policía que de un delincuente. Y hay muchísimos más ejemplos, pero lo importante en cualquier caso es que los beneficios de las innovaciones, superen los perjuicios que inevitablemente ocasionan. El bien, hasta ahora, triunfaba sobre el mal (en sentido económico) con la destrucción creativa schumpeteriana ,pero en los últimos tiempos las cosas están cambiando (a peor), y tal vez habría que tomar medidas correctoras .Porque ¿que pasaría si la IA extiende el desempleo y convierte este mundo en un campo yermo en lo intelectual ,paraíso de inadaptados ociosos? ¿O si la IA, dotada de mayor inteligencia que el hombre, termina por sojuzgarlo ? Porque no olvidemos que el cerebro es parecido a un músculo que, si no lo ejercitas regularmente, pierde vigor, por lo que el uso constante de la IA para que piense por ti, puede conducir con el tiempo a una generación que no trabaja ni razona , sólo se divierte , y termina afectada de parálisis mental, bajo la tutela de un indulgente Dios-Máquina. Una completa desgracia de la que , según La Sociedad Alejandrina , ya estamos amenazados:
Nuestro decadente mundo occidental, que margina el principal instrumento de cultura -el libro- y que destierra paulatinamente el uso de la palabra, mientras consume sobredosis de imágenes transmitidas por medios modernos, se condena en el tiempo a la parálisis cerebral. Sobre todo, después de que, en la actual deriva declinante, haya nacido con fuerza la Inteligencia Artificial (IA), que parece el último clavo sobre el ataúd de la Inteligencia Natural.
(J. Aguilera, La Sociedad Alejandrina)
Estemos, pues, vigilantes y no permitamos nunca que la técnica arruine lo mejor que la naturaleza ha otorgado al ser humano: su raciocinio y libre albedrío.
Alonso Cortés, 21 de marzo 2026